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Victima del cáncer se encuentra con
ángeles en Vickery

Por Analiz González
Buckner International

(DALLAS, Texas) — Eric Virrueta acarició la cabeza de su mamá para despertarla, pero cuando paso sus deditos entre su pelo, se quedó con un mechón en la mano.

“Mi hijo no entendía lo que me estaba pasando,” dijo Consuelo Virrueta. “Me preguntaba, ‘¿Te vas a morir?’ Yo le decía, ‘No. No me voy a morir porque Dios me quiere aquí contigo.’”

Virrueta asiste al programa MOPS (Madres de Niños Preescolares) en el Centro de Bienestar Familiar de Buckner (Vickery Wellness Center).

Cuando la diagnosticaron con cáncer, Virrueta estaba segura que iba a morir. Y lo que más le preocupaba eran sus dos hijos, Daniela, de 3 años, y Eric, de 10.

“Daniela me daba besitos en los cachetes cuando se me caía el pelo,” comentó. “Y me animaba. Pero mis niños están muy chiquitos.”

Consuelo recibió el diagnóstico en noviembre del 2006, a los 33 años de edad. En ese tiempo, su mamá estaba asistiendo al programa MOPS en Vickery y los miembros del grupo le estaban pidiendo a Dios por Virrueta. Cuando ella empezó a mejorar, principió a ir a las juntas también.

Virrueta dijo que la enfermedad la ayudo a acercarse a su familia y, sobretodo, a Dios.

“A veces decía ‘Dios, si me tengo que morir, deja que me muera, pero déjame siempre estar cerca de Ti,’” nos comentó. “Necesitamos ponernos en las manos de Dios y dejarlo hacer su trabajo.”

Comentó que en una ocasión, cuando iba a hacerse unos exámenes de los huesos empezó a llorar porque sentía que Dios la había abandonado. Pero terminó quedándose dormida cuando le estaban haciendo el trabajo y no sintió ningún dolor porque estuvo dormida todo el tiempo.

Sindy Smith, de la Iglesia Bautista Park Cities (Park Cities Baptist Church), ha estado llevando a Virrueta a sus citas médicas cuando no tiene quien la lleve y le ha ayudado a cuidar a su niña cuando ella va a recibir tratamiento.

Smith es uno de los miembros de Park Cities que están involucrados en el programa MOPS en Vickery.

“Cuando la recogía después de que recibía tratamiento, se quedaba dormida en el camino de regreso,” Smith dijo. “Salía tan agotada, que aunque necesitara recoger a los niños comoquiera se quedaba dormida.”

Con frecuencia las voluntarias de Park Cities del programa MOPS le traían de cenar a Consuelo y a su familia para que no tuviera que cocinar, pero Consuelo insiste en que la bendición mas grande que recibió de ellas, fue el apoyo emocional.”

Smith comentó que en una ocasión Virrueta tenía un dolor y se encontraba muy preocupada pensado que el dolor podía ser el resultado de que el cáncer se hubiera extendido en su cuerpo. En esa ocasión Smith habló con su propio doctor para hacerle preguntas acerca de las dudas de Virrueta, y también ayudó a Virrueta a que se pudiera comunicar con su doctor.

“Me dió mucho gusto saber que todo estaba bien después de que recibió el resultado del sonograma,” dijo Smith. “Con tanta enfermedad, yo creo que es natural que se ponga nerviosa y piense que está empeorando.”

En otra ocasión, en que Smith se encontraba cuidando a Daniela mientras Virrueta recibía tratamiento, comenta que Daniela repitía una palabra en español y ella no le podía entender lo que decía.

“Le hablé a una amiga que habla español y comoquiera no sabíamos que decía,” Smith dijo.

“No fue sino hasta que llegamos a McDonald’s que la señorita ahí pudo decirme que Daniela me estaba pidiendo una servilleta.”

“Me imagino que necesitaba sonarse la nariz,” dijo Smith. “Pobre niña. Es tan dulce.”

Aunque Virrueta comenta que el haber tenido cáncer no fue algo positivo, reconoce que ésto la ayudó a valorar las cosas más importantes de la vida. Y no solo a ella, sino también a otras de las personas que asisten a al programa MOPS.

“La enfermedad de Virrueta ayudó a unir a las mujeres del programa. La compasión, y el deseo de apoyarla y animarla las unió,” dijo Maria Pacheco, coordinadora del Centro de Bienestar Familiar de Vickery (Vickery Family Wellness Center). “Algunas de ellas le ayudaron con los niños y con sus quehaceres. Otras dejaron sus fingimientos y fueron honestas unas con otras.”

“Desde la primera vez que se reunieron, todas las mujeres, incluyendo a las voluntarias, fueron muy abiertas y esto creó una relación muy sincera entre ellas,” Pacheco dijo. “Muchas de las personas en esta comunidad están aisladas, y este grupo es una forma de conectarlas.”

“Virrueta ha cambiado mucho en el último año,” agregó Pacheco. “Y tengo fe en que Dios está preparando a algunas gentes de la comunidad para ser líderes y ayudar a mejorar la comunidad.”

En la junta del mes de mayo del programa MOPS, Virueta compartió su testimonio y sonrió cuando los miembros del grupo alabaron sus rizos negros. Ya no está recibiendo quimioterapia, solo tendrá que someterse a exámenes periódicos.

“Es la relación que tengo con Dios lo que me ha mantenido,” comentó. “Sin El, no soy nada. La paz que El me dió, nadie mas me la puede dar.

“Y estoy muy agradecida con las mujeres del programa,” dijo. “Son parte de mi familia. El Señor me ha puesto ángeles en el camino.”





Nuestros ministerios principales:

Los servicios de Buckner para niños y familias (Buckner Children and Family Services) provee programas residenciales para niños y familias en riesgo; oportunidades de participar en viajes misioneros domésticos e internacionales para mejorar las vidas de huérfanos y niños necesitados; colaboraciones con iglesias que ofrecen la experiencia de Buckner; oportunidades para ser mentores de niños necesitados; programas de acogimiento familiar y adopción domestica e internacional.

Los servicios de jubilación para ancianos (Buckner Retirement Services) provee un programa para residentes en cinco comunidades de Texas: Austin, Beaumont, Dallas, Houston y Longview.

El campamento y centro de conferencias de Buckner (Camp Buckner Retreat and Conference Center) esta ubicado al norte de Austin y ocupa más de 800 acres de terreno. Este centro provee un programa de campamento para niños y tiene una ubicación ideal para retiros religiosos o corporativos.

Buckner es miembro del Consejo Evangélico de Responsabilidad de Cuentas Financieras.
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