Por Analiz González
Buckner International
Ocho personas todavía estaban viviendo bajo la tienda de campaña una semana después de la llegada del huracán. Tenían mucho tiempo alimentando a los zancudos y viviendo de las limoznas de la Cruz Roja.
Me colgué de la ventana de la camioneta para tomarles fotos para el artículo que estaba escribiendo. El agua estancada olía a pescado podrido.
“Jorge,” dijeron cuando nos detuvimos en frente de ellos. Jorge Zapata es el director del programa de Buckner que sirve a las colonias. El programa manda a misioneros a las partes más pobres de la frontera para que ayuden como voluntarios en la construcción de casas de los más necesitados.
Una de las mujeres se acercó a la camioneta y apunto con el dedo hacia lo que alguna vez fue su casa. “¿Tal vez me pueda mandar a alguien que me ayude a arreglarla?”
Jorge se rascó la cabeza. No podía mentir. “Pues, espero poderla ayudar. Pero esta casa no se va a poder arreglar. Necesitaría una nueva.”
A la mujer le tembló la boca. Se le llenaron los ojos de lágrimas mientras su esposo e hijos se encontraban parados atrás de ella, en silencio.
Pero yo estaba enfocada en una señora que se me acercó cuando yo tomaba notas.
“Diles, si puedes,” me dijo, “Apuntando a la libreta. Que nos traigan pollo. Escríbelo. Un poco de pollo para nosotros, y para los niños. Nos quedamos sin nada.”
No sabía que hacer, así que escribí “un poco de pollo” en medio de mis notas. Ahí esta todavía, rayado en medio de mi libreta.
Jorge me había dicho que había gente que estaba yendo al centro comunitario, diciendo que no habían comido nada en tres días. Dijo que habían otras personas que estaban demasiado lejos del centro para poder ir a pedir ayuda.
¿Cuando habría sido la última vez que esta señora recibió una comida?
Nos despedimos de la familia y manejamos hacia lo profundo de la calle inundada. Me sentí como frecuentemente me siento cuando estoy viajando con Buckner: impotente. Pero si había algo que podía hacer.
Porque la mujer me pidió algo. “Diles, si puedes, que nos traigan pollo. Escríbelo. Un poco de pollo para nosotros, y para los niños. Nos quedamos sin nada.”
Así que lo hice.
Para hacer una donación para apoyar a los esfuerzos de Buckner International en las áreas afectadas por el Huracán, haga clic aquí.